Sunday, February 19, 2006

Un poco de libertad.

Prohibido decir como se deben hacer las cosas sin que uno las solicite…

Es agradable equivocarse porque de los errores se aprende, estos nos ayudan a encontrar la solución a través de nuestro razonamiento. Cuando la razón lo impide, ahí se van a enterar, porque será en ese momento que pedirás su ayuda. Si indicas todo el tiempo, anulas al otro su razón, y de esta forma se oxida su inteligencia, que aunque no sea la mejor para los demás, para algo la tenemos y necesitamos utilizarla, porque nos llena, nos hace sentir vivos y nos permite actuar nuestro sistema interior, nos ayuda a desarrollarnos y a crecer. No anules a las “personas”, porque tienen derecho a existir y al equivocarse el mundo se entera que existen. ¿Cómo debemos repetir que los fracasos personales no tienen que ver con los demás? ¿Cómo debemos repetir que no hay que mal interpretar la palabra fracaso?
El día que encuentren un sinónimo a fracaso, como “POSIBILIDAD” “CRECIMIENTO” y tantas otras más, que no achaten a la "persona", van a poder entender otros mundos.
Acaso...¿ Nunca oíste hablar de los mundos de Platón?, Todavía seguís ahí dentro?

Solo pido libertad para necesitarte, libertad de pensamiento, libertad de actuación y libertad para ser yo misma.
La vida es una sola, y uno es artífice de su propio destino, no el otro del de uno.

Tengo la necesidad de necesitarte…



Friday, February 17, 2006

La pequeña estratega II

Vivía en un barrio cerrado, por lo que tenía la completa libertad de deambular por este hasta altas horas de la noche.
Eran las 13.00 hs., ella había vuelto del colegio, acababa de almorzar junto a sus hermanos. De repente escucha una vocecita de afuera que gritaba su nombre
- ¡ Josefina!! Josefina!!
Obviamente que reconoció la voz de su fiel amiga Marina, y acudió a ella.
Marina: - ¿ Vamos a fumar?; Mi papá no está en casa, tiene un pack de 10 marlboro!! Podríamos sacarle un paquete, no se va a dar cuenta!
Josefina: - ¡Buenísimo, vamos ya antes que mi mamá me llame para ayudarle a lavar los platos! Ja, ja ( era terriblemente picarona, no perdía oportunidad para zafar de limpiar y lo mejor de todo es que desaparecía de manera tan fugaz que nadie se daba cuenta de su ausencia)
20.00 hs., al fondo del barrio, una casita que ellas habían construido con ramas de árboles que habían sido podados. Dentro, un cenicero lleno de colillas, humo por doquier, un paquete de cigarros casi vacío, y dos niñas de 6 añitos fumando a escondidas.
Por la noche, de regreso, pasaban corriendo por un descampado que las conducía hasta sus casas. A lo lejos se veía a la madre de marina, molesta, esperándolas.
-¿Dónde estaban? ¡que olor a cigarrillo! ¿Que estuvieron haciendo?

Marina entro rápidamente a la casa mientras contestaba – Nada mamá, nada!
Entonces allí le pregunta a Josefina:
¿Estuvieron fumando?
- Si, Marina le robó cigarrillos al papá y se puso a fumar, me obligó a que yo fumara, pero le juro que yo ni lo toque!.
La pequeña estratega.

Era pequeña, y tenia por instinto armar una estrategia para lograr todo lo que quería y deseaba. Con casi 6 años, fumaba y robaba. Pero siempre había algo que la acompañaba… LA MENTIRA.
A través de esta se dio cuenta que conseguía lo imposible. Se aprovechaba de su imagen inocente, y disfrutaba de ella.
Y si, iba a un colegio de monjas, y a las niñas que no tenían nada que comer, estas le daban unas golosinas para soportar el hambre.
Su madre religiosamente le preparaba la merienda, pero cuando las monjas preguntaban:
- ¿ Quien no tiene comida? - Ella escondía el sándwich de salame y queso en su valija y era la primera en levantar la mano.
A la salida del colegio, la esperaba el transporte escolar. Sus compañeritas siempre sacaban algo para comer en el viaje, y ella entonces decía:
-Mi mamá no me da nada para comer!!..¿ me das un poquito?
Jaja, las niñas sentían tanta lástima por ella que le daban todo!! ( A ella le encantaba ponerse en ese papel y analizaba la actitud de todas las personas con las que ella “jugaba”).
Un buen día, las monjas molestas con su madre, la citaron al colegio por la falta de alimentación de la pobre niña, y esta no podía entender que había pasado con la merienda que ella cariñosamente preparaba todas las mañanas. Confusa, la madre, de regreso a su hogar decide preguntarle:
- ¿ Por que le decís a las hermanitas que yo no te preparo la merienda? Y ella contestó:

- Porque tengo una compañerita que no puede llevar comida, y yo silenciosamente le regalo la mía.
Una mirada... no dice nada... pero en el fondo lo dice todo...
Una palabra no dice nada... pero a la vez lo oculta todo...