La pequeña estratega.
Era pequeña, y tenia por instinto armar una estrategia para lograr todo lo que quería y deseaba. Con casi 6 años, fumaba y robaba. Pero siempre había algo que la acompañaba… LA MENTIRA.
A través de esta se dio cuenta que conseguía lo imposible. Se aprovechaba de su imagen inocente, y disfrutaba de ella.
Y si, iba a un colegio de monjas, y a las niñas que no tenían nada que comer, estas le daban unas golosinas para soportar el hambre.
Su madre religiosamente le preparaba la merienda, pero cuando las monjas preguntaban:
- ¿ Quien no tiene comida? - Ella escondía el sándwich de salame y queso en su valija y era la primera en levantar la mano.
A la salida del colegio, la esperaba el transporte escolar. Sus compañeritas siempre sacaban algo para comer en el viaje, y ella entonces decía:
-Mi mamá no me da nada para comer!!..¿ me das un poquito?
Jaja, las niñas sentían tanta lástima por ella que le daban todo!! ( A ella le encantaba ponerse en ese papel y analizaba la actitud de todas las personas con las que ella “jugaba”).
Un buen día, las monjas molestas con su madre, la citaron al colegio por la falta de alimentación de la pobre niña, y esta no podía entender que había pasado con la merienda que ella cariñosamente preparaba todas las mañanas. Confusa, la madre, de regreso a su hogar decide preguntarle:
- ¿ Por que le decís a las hermanitas que yo no te preparo la merienda? Y ella contestó:
- Porque tengo una compañerita que no puede llevar comida, y yo silenciosamente le regalo la mía.
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