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Un poquito de mi...."frente al espejo" ( técnica mixta)
PEQUEÑA ESTRATEGA IV
Ya con 7 años, sus pequeños dientes iban cambiando. Tenía la costumbre de mover con su lengua el que estuviera flojo hasta que quedara colgando casi de un hilo, y disfrutaba del dolor que esto causaba pero con insistencia continuaba ejerciéndole presión hasta ver sangre en su boca.
Un día su padre decidió sacárselo con los dedos, y luego le dijo que lo pusiera bajo la almohada así de esta forma recibiría dinero que le dejaría el “ratón Pérez” a cambio del pequeño diente de leche.
Ella dudaba de la existencia del ratón, es mas, casi aseguraba que eran sus padres. Pero esta falta de seguridad para confirmarlo la llevó a poner a prueba a su padre. Fue entonces cuando tomo la dedición de dejarle al ratón bajo la almohada el diente acompañado de una carta que decía:
- “ Querido ratón Pérez:
Te escribo para contarte que mi papá es muy malo conmigo y no quiere comprarme una mochila que yo necesito para el colegio. A causa de esto, mis compañeros me cargan en el colegio porque dicen que soy una nena pobre porque tengo una mochila fea. Yo estuve mirando en la librería de la esquina de casa una mochila de color azul que tiene una leyenda que dice “fush” y esta colgada al lado de la puerta de entrada en la primer fila de mochilas. Si no me traes la mochila que te pido, no te voy a querer nunca mas en la vida, porque por tu culpa voy a seguir siendo una niña miserable en el colegio. Esta es mi ultima carta y espero que cumplas con lo que te pido si queres que te siga hablando.”
Imaginen a su pobre padre cuando leyó la carta justo en el momento que iba a depositar sobre su cama unas monedas para que Josefina pudiera comprarse aunque poco sea una golosina en el recreo, para que ella se sintiera feliz de que el ratoncito se había acordado de la pequeña.
Así fue que lagrimas comenzaron a caer sobre el rostro de su padre. El sentía que nada de su sacrificio podía satisfacer a su pobre hija. Estaba angustiado porque apenas le alcanzaba el dinero para poder consentir a todos sus hijos, pero el no podía dejar que Josefina odiara al ratón Pérez, ni que tuviera una desilusión.
Al otro día, él, salió corriendo a primera hora de la mañana a comprarle la mochila a su niña para dejársela junto a su almohada antes de que ella pudiera despertar.
Pronto se hizo la hora de levantarse para ir al colegio, Josefina despertó y se encontró con la sorpresa, contenta cargó su bolso con los útiles y se fue a la escuela.