EL REFUGIO DEL PENSAMIENTO LATERAL
Verónica cerró la puerta y algo paso dentro de si… tal vez no quiso escuchar, tomo el bolso y partió hacia aquel mar que tanto extrañaba.
El arribo a plataforma 5 indicaba una voz extraña que retumbaba en esos viejos parlantes y un pequeño micro se dejaba entrever bajo la tierra y el barro. Pero a ella nada le importaba, solo quería olvidar…
Mientras un tapizado roto la envolvía en el camino, el llanto de un niño hambriento interrumpía su sueño. La paciencia ya casi tocaba el limite de su angustia, cuando su imaginación salvadora comenzó a abrir sus alas y a fluir rápidamente… estaba entrando en su propio refugio… su imaginación…
La gran luna permitía ver un azulado parque, rayos de luces entonaban verdes y amarillos perdidos. De repente vio alguien correr a la par, quien la miraba con ojos amistosos… Verónica, desde la ventana 1V que marcaba su asiento, podía visualizarla. Era una mujer joven, de cabello oscuro y ondulado, con grandes senos y piernas largas. Su galope podía mantener igualdad a la velocidad del micro.
Un gesto de libertad la señala invitándola a bajarse, y a acompañar a aquella extraña dama que emanaba aires de grandeza, frescura e infinitas emociones que desataban sonrisas en el triste rostro de Verónica.
Pasaron pocos minutos para que ella diera ordenes al chofer de detener el vehiculo allí mismo.
Bajo con desesperación de disfrutar esa sensación de gloria absoluta que gobernaría su vida a partir de ese momento. Fue allí cuando el pasajero del asiento contiguo, un joven y apuesto hombre, le pregunta:
- ¿Hacia donde te diriges?
Una extraña sensación la perturbo, su cuerpo llego a percibir a penas un temblor, rápidamente su corazón palpito y volvió a la realidad…
Verónica cerró la puerta y algo paso dentro de si… tal vez no quiso escuchar, tomo el bolso y partió hacia aquel mar que tanto extrañaba.
El arribo a plataforma 5 indicaba una voz extraña que retumbaba en esos viejos parlantes y un pequeño micro se dejaba entrever bajo la tierra y el barro. Pero a ella nada le importaba, solo quería olvidar…
Mientras un tapizado roto la envolvía en el camino, el llanto de un niño hambriento interrumpía su sueño. La paciencia ya casi tocaba el limite de su angustia, cuando su imaginación salvadora comenzó a abrir sus alas y a fluir rápidamente… estaba entrando en su propio refugio… su imaginación…
La gran luna permitía ver un azulado parque, rayos de luces entonaban verdes y amarillos perdidos. De repente vio alguien correr a la par, quien la miraba con ojos amistosos… Verónica, desde la ventana 1V que marcaba su asiento, podía visualizarla. Era una mujer joven, de cabello oscuro y ondulado, con grandes senos y piernas largas. Su galope podía mantener igualdad a la velocidad del micro.
Un gesto de libertad la señala invitándola a bajarse, y a acompañar a aquella extraña dama que emanaba aires de grandeza, frescura e infinitas emociones que desataban sonrisas en el triste rostro de Verónica.
Pasaron pocos minutos para que ella diera ordenes al chofer de detener el vehiculo allí mismo.
Bajo con desesperación de disfrutar esa sensación de gloria absoluta que gobernaría su vida a partir de ese momento. Fue allí cuando el pasajero del asiento contiguo, un joven y apuesto hombre, le pregunta:
- ¿Hacia donde te diriges?
Una extraña sensación la perturbo, su cuerpo llego a percibir a penas un temblor, rápidamente su corazón palpito y volvió a la realidad…