Un poco de ella...
Josefina solía tener días tristes, su cabecita trabajaba y trabajaba….
Frecuentemente se sentía olvidada por su familia, a veces no querida, y siempre intentaba llamar la atención de ésta con algunas travesuras, pero por otros momentos, solo se encerraba en su cuarto y dedicaba su día a llorar sin que nadie lo supiera. Se asomaba a una ventana que daba a un pequeño cerro verdoso, y su mirada cubierta de lágrimas moría en él. A veces imaginaba que su bisabuelo aparecería desde el cielo a buscarla. Otras, preparaba su valija del colegio con ropa y se imaginaba huyendo de su hogar. Soñaba con lugares lejanos, ciudades extrañas, sola, buscando un refugio y alguien que la quiera.
Y claro, era de esperar, una niña con muchos hermanos, quién era la tercer hija en rangos de edad de cinco niños… ¡el famoso complejo de la del medio! ¡ la NO querida!
También acostumbraba a soñar con un principito azul que viniera a rescatarla y le dijera que era la mujer de su vida, la única, y lo único por lo cual él viviría. Pero lamentablemente el pequeño nunca llegaría a esa edad y eso le angustiaba mucho. No le gustaban los dibujitos animados, tampoco jugar con muñecas ni juguetes de niños… Se sentía una mujer inteligente y autosuficiente como para la infantilidad, y por ello, le gustaba crear estrategias, armar juegos y persuadir a la gente con alguna actitud, con su picardía y sus travesuras.
Muchas veces disfrutaba de hacer sufrir a los demás y gozaba llevándolos a un límite de sufrimiento casi extremo, para luego sorprenderlos, esto era, inventarles una historia, en la cual, quién la escuchara se sintiera angustiado y atrapado en ella, y cuando llegaba al final de la desesperación, ella confesaba que era una mentira. Situación que producía mucho placer en Josefina, observar que sus historias inventadas lograban provocar diferentes sensaciones y reacciones en las personas. Y como todos conocen, su vida cada día se basaba más y más en fábulas que su cabecita creaba improvisadamente según cada situación, y que hicieron que su mundo irreal comenzara a participar cada vez más en su vida real.
Frecuentemente se sentía olvidada por su familia, a veces no querida, y siempre intentaba llamar la atención de ésta con algunas travesuras, pero por otros momentos, solo se encerraba en su cuarto y dedicaba su día a llorar sin que nadie lo supiera. Se asomaba a una ventana que daba a un pequeño cerro verdoso, y su mirada cubierta de lágrimas moría en él. A veces imaginaba que su bisabuelo aparecería desde el cielo a buscarla. Otras, preparaba su valija del colegio con ropa y se imaginaba huyendo de su hogar. Soñaba con lugares lejanos, ciudades extrañas, sola, buscando un refugio y alguien que la quiera.
Y claro, era de esperar, una niña con muchos hermanos, quién era la tercer hija en rangos de edad de cinco niños… ¡el famoso complejo de la del medio! ¡ la NO querida!
También acostumbraba a soñar con un principito azul que viniera a rescatarla y le dijera que era la mujer de su vida, la única, y lo único por lo cual él viviría. Pero lamentablemente el pequeño nunca llegaría a esa edad y eso le angustiaba mucho. No le gustaban los dibujitos animados, tampoco jugar con muñecas ni juguetes de niños… Se sentía una mujer inteligente y autosuficiente como para la infantilidad, y por ello, le gustaba crear estrategias, armar juegos y persuadir a la gente con alguna actitud, con su picardía y sus travesuras.
Muchas veces disfrutaba de hacer sufrir a los demás y gozaba llevándolos a un límite de sufrimiento casi extremo, para luego sorprenderlos, esto era, inventarles una historia, en la cual, quién la escuchara se sintiera angustiado y atrapado en ella, y cuando llegaba al final de la desesperación, ella confesaba que era una mentira. Situación que producía mucho placer en Josefina, observar que sus historias inventadas lograban provocar diferentes sensaciones y reacciones en las personas. Y como todos conocen, su vida cada día se basaba más y más en fábulas que su cabecita creaba improvisadamente según cada situación, y que hicieron que su mundo irreal comenzara a participar cada vez más en su vida real.
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